Presentación Contrafarsa 2002
Luna, luna, luna llena Que anuncia
Que otra vez llegó a febrero La murga…
Parece que hoy la esquina se alborota
La novedad anda de boca en boca
El barrio entero vuelve a palpitar
Con el sentimiento de una murga en carnaval
Una leyenda de esta esquina alguien contó
Y es que hace mil años, un tablado floreció
Y dicen que hoy, en las noches de febrero
Los duendes murgueros bailan a marcha camión...
Dicen que quedaron repicando en sus paredes
Brillo de platillos, risas de cuplé
Y algunos vecinos, han llegado a asegurar
Que hay voces y aplausos que salen de algún lugar...
En esta esquina encantada
Se esconden cofres repletos de brillantina
Y en cada noche estrellada
En los balcones aparecen serpentinas
Y si sopla una brisa de verano
Con el paso de una sola golondrina
Dicen que lloverá papel picado
Y una murga entregará su corazón...
Y una sombra fugaz Y una sombra fugaz
De galera y de frac
Se comenta que va a dar el tré
Para abrir el carnaval
Dicen que va a reir Dicen que va a saltar
Dicen que por los techos se irá
Y su magia dejará…
Toda la gente que estaba tan aburrida en la parada de la esquina
Ya está haciendo palmas
Y los vecinos que tragaban tanta
tele repetida a la calle Se van a bailar
Y nadie sabe de donde viene esa música
que les mueve los piesY alegra corazones
Y ya no importan las razones porque todos esta noche en la esquina
Quieren carnaval…
Y llegó el carnaval (que viva el carnaval)
Todo el barrio ya está Respirando el tablado que fue
Y que ya no existe más…
Todas las penas, las angustias, los problemas se olvidaron de repente
Porque aquella esquina
Va contagiando la murga divino tesoro por la ciudad…
Contrafarsa te propone Un paseo sin igual
Una vuelta por el barrio Que es el mundo acá nomás
Por la cuadra, la placita El almacén y el carnaval
Que se suelten las amarras Que comience la función
Que llueva papel picado En esta presentación…
Murga Contrafarsa 2002
domingo, 24 de mayo de 2009
viernes, 22 de mayo de 2009
Señal
Tengo que empezar a creer, aun que sea en las señales. Esta afirmación se debe a un hecho ocurrido en el día de ayer.
Para poder entender la importancia del hecho primero debo aclarar que no soy adepta a los deportes, en realidad a ninguna actividad física o que requiera algún esfuerzo. Pero bueno a veces me ataca la fuerza de voluntad (que es muy breve) y hago el intento de acercarme a la actividad corporal.
El único pantalón de jogging que tengo me lo compre en el año 2007 (antes no tenía ni si quiera uno viejo) cuando empecé tai chi. La disciplina oriental será muy linda y espiritual pero comprobé que las paz de los chinos no es compatible conmigo. Este intento de ejercitarme duró dos meses (con faltas de por medio) al dejar creo que le hice un bien a “Ferrito” el maestro o no se como se le llama, ya que en algunos momentos creía sacarlo de su eje porque los ejercicios que me daba eran muy lentos y mi manera de hacerlos muy rápida, en una oportunidad hasta me recomendó que deje tai chi y haga artes marciales que según el iban mejor con mi persona.
El tema de la vestimenta adecuada para realizar ejercicio no es un tema menor ya que puede llevar a una a la burla colectiva, con esto me refiero a que una vez fui invitada a jugar un partido de paddle y como fue antes de que me comprara el jogging, no tenía nada adecuado para ponerme y asistir al desafío. Pero ahí entro en acción mi parte ejercitada y fui igual vestida con remera, pollera de Jean hasta la rodilla y zapatillas de lona y medias. Hasta el día de hoy las personas que vivieron ese momento histórico en mi vida me siguen recordando la vestimenta de aquel lejano día. A pesar de todo gané el partido, aun sigo creyendo que jugué bien, aun que al escribir esto reflexiono y creo que el merito es de mi compañero.
Sin irme por las ramas vuelvo al tema de creer en las señales. En el día de ayer resurgió nuevamente en mí un soplo de fuerza de voluntad, y después de promesas y habladurías, salí a caminar. Me puse el jogging gris (el mismo que me compre para empezar tai chi) una remera y el detalle fue que no calcé mis queridas zapatillas de lona sino unas pumas de gamuza que estaban dando vueltas (mudanzas de por medio) sin usar desde el año 2003 (año en que termine la secundaria y deje de tener clases de gimnasia). Me puse los auriculares y arranque. Todo iba bien camine, camine y camine hasta que decidí que era momento de pegar la vuelta y ahí fue que sentí una molestia en pie izquierdo, en realidad ya antes venía escuchando que mis pies hacían como un ruido extraño pero no preste atención. Levante el pie para ver si tenía algo en la suela de la vieja puma gris y efectivamente algo tenía o mejor dicho no tenía, me faltaban dos pedazos de suela, pero no pedacitos faltaban dos cachos (es necesaria la palabra cacho para poder visualizar la imagen de la zapatilla) de goma o del material que sea. Ahí calcule que no era nada raro teniendo en cuenta que esas zapatillas hace seis años que vienen reposando en los placares de mis viviendas sin usar, es mas creo que solo las toque cuando me he mudado o las pocas veces que he acomodado el placard. En fin esta cantado que la actividad física no es para mí, salgo a caminar y se me desarman las zapatillas no hay muchas vueltas que darle al asunto. Igualmente por ahora sigue flotando esa fuerza de voluntad esporádica y volveré a salir a caminar pero con mi queridas zapatillas de lona azul.
Para poder entender la importancia del hecho primero debo aclarar que no soy adepta a los deportes, en realidad a ninguna actividad física o que requiera algún esfuerzo. Pero bueno a veces me ataca la fuerza de voluntad (que es muy breve) y hago el intento de acercarme a la actividad corporal.
El único pantalón de jogging que tengo me lo compre en el año 2007 (antes no tenía ni si quiera uno viejo) cuando empecé tai chi. La disciplina oriental será muy linda y espiritual pero comprobé que las paz de los chinos no es compatible conmigo. Este intento de ejercitarme duró dos meses (con faltas de por medio) al dejar creo que le hice un bien a “Ferrito” el maestro o no se como se le llama, ya que en algunos momentos creía sacarlo de su eje porque los ejercicios que me daba eran muy lentos y mi manera de hacerlos muy rápida, en una oportunidad hasta me recomendó que deje tai chi y haga artes marciales que según el iban mejor con mi persona.
El tema de la vestimenta adecuada para realizar ejercicio no es un tema menor ya que puede llevar a una a la burla colectiva, con esto me refiero a que una vez fui invitada a jugar un partido de paddle y como fue antes de que me comprara el jogging, no tenía nada adecuado para ponerme y asistir al desafío. Pero ahí entro en acción mi parte ejercitada y fui igual vestida con remera, pollera de Jean hasta la rodilla y zapatillas de lona y medias. Hasta el día de hoy las personas que vivieron ese momento histórico en mi vida me siguen recordando la vestimenta de aquel lejano día. A pesar de todo gané el partido, aun sigo creyendo que jugué bien, aun que al escribir esto reflexiono y creo que el merito es de mi compañero.
Sin irme por las ramas vuelvo al tema de creer en las señales. En el día de ayer resurgió nuevamente en mí un soplo de fuerza de voluntad, y después de promesas y habladurías, salí a caminar. Me puse el jogging gris (el mismo que me compre para empezar tai chi) una remera y el detalle fue que no calcé mis queridas zapatillas de lona sino unas pumas de gamuza que estaban dando vueltas (mudanzas de por medio) sin usar desde el año 2003 (año en que termine la secundaria y deje de tener clases de gimnasia). Me puse los auriculares y arranque. Todo iba bien camine, camine y camine hasta que decidí que era momento de pegar la vuelta y ahí fue que sentí una molestia en pie izquierdo, en realidad ya antes venía escuchando que mis pies hacían como un ruido extraño pero no preste atención. Levante el pie para ver si tenía algo en la suela de la vieja puma gris y efectivamente algo tenía o mejor dicho no tenía, me faltaban dos pedazos de suela, pero no pedacitos faltaban dos cachos (es necesaria la palabra cacho para poder visualizar la imagen de la zapatilla) de goma o del material que sea. Ahí calcule que no era nada raro teniendo en cuenta que esas zapatillas hace seis años que vienen reposando en los placares de mis viviendas sin usar, es mas creo que solo las toque cuando me he mudado o las pocas veces que he acomodado el placard. En fin esta cantado que la actividad física no es para mí, salgo a caminar y se me desarman las zapatillas no hay muchas vueltas que darle al asunto. Igualmente por ahora sigue flotando esa fuerza de voluntad esporádica y volveré a salir a caminar pero con mi queridas zapatillas de lona azul.
lunes, 11 de mayo de 2009
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